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DISCURSO DEL SANTO PADRE A LOS OFICIALES Y ABOGADOS DEL TRIBUNAL DE LA ROTA ROMANA CON MOTIVO DE LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO AÑO JUDICIAL. 1 DE FEBRERO DE 2001. HOMILÍA DEL PAPA CON MOTIVO DE LA FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR Y DE LA V JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA. 2 DE FEBRERO DE 2001. DISCURSO DEL SANTO PADRE A LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE ALBANIA, CON MOTIVO DE SU QUINQUENAL VISITA "AD LIMINA APOSTOLORUM". HOMILÍA DEL OBISPO DE ROMA DURANTE SU VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ANTONIO MARÍA DE LIGORIO. DOMINGO 4 DE FEBRERO DE 2001. ALOCUCIÓN DEL PAPA A LA HORA DEL ÁNGELUS DEL DOMINGO 4 DE FEBRERO DE 2001. CATEQUESIS DE LA AUDIENCIA GENERAL DEL MIÉRCOLES 7 DE FEBRERO DE 2001. "La Iglesia, esposa del Cordero, ataviada para su esposo" (Ap 21, 1-13).
LA SANTA SEDE HA PRESENTADO SUS REIVINDICACIONES ANTE LA CUMBRE MUNDIAL DE LA INFANCIA. "LA CARIDAD NO TIENE EN CUENTA EL MAL RECIBIDO". TEMA DEL MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA DEL AÑO 2001. TEMA ESCOGIO POR EL PAPA PARA LA INTENCIÓN MISIONAL Y PARA LA INTENCIÓN GENERAL PARA EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN PARA EL MES DE FEBRERO. El PRÓXIMO CONSISTORIO SERÁ EL MÁS GRANDE DEL PONTIFICADO DE JUAN PABLO II. EL PRESIDENTE DE TAIWÁN CHEN SHUI-BIAN HA RENOVADO AL PAPA SU INVITACIÓN A VISITAR LA ISLA. A PROPÓSITO DE LA VISITA DE JUAN PABLO II A SIRIA. LA SANTA SEDE PUBLICÓ EL 1 DE FEBRERO LA NUEVA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DEL VATICANO O LEY FUNDAMENTAL. JUAN PABLO NOMBRÓ AL CARDENAL ROGER ETCHEGARAY SU ENVIADO ESPECIAL A LAS CELEBRACIONES DEL CENTENARIO DE LA EVANGELIZACIÓN DE RUANDA. DOS NUEVOS VICARIATOS APOSTÓLICOS EN COLOMBIA.
NOTA DE PRENSA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA. LA CIUDAD NATAL DEL PAPA PÍO IX RECIBIÓ CON JÚBILO LAS RELIQUIAS DEL NUEVO BEATO. SE CELEBRÓ EN LIMA UNA CONFERENCIA SOBRE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y SOLIDARIDAD. EN EE.UU. EL OBISPO DE KANSAS CITY-ST. JOSEPH EXHORTA A GRUPO DE LAICOS A REZAR Y ENSEÑAR A REZAR. SE CELEBRARÁ EN MÉXICO EL III CONGRESO NACIONAL DE LA FAMILIA.
DISCURSO DEL SANTO PADRE LOS OFICIALES Y ABOGADOS DEL TRIBUNAL DE LA ROTA ROMANA CON MOTIVO DE LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO AÑO JUDICIAL. 1 DE FEBRERO DE 2001. "La contraposición entre cultura y naturaleza deja a la cultura sin ningún fundamento objetivo, a la merced del arbitrio y del poder. Algo que se observa de modo muy claro en los actuales intentos de presentar las uniones de hecho, incluidas las homosexuales, como equiparables al matrimonio, del que se niega su carácter natural". En su discurso a los oficiales y abogados del Tribunal de la Rota Romana con motivo de la inauguración del nuevo año judicial Juan Pablo II recordó que las familias han sido las grandes protagonistas de las jornadas jubilares, tal como lo ha puesto de manifiesto en su carta apostólica Novo millennio ineunte (cf. 10). "En ella ?dijo textualmente? he recordado los riesgos a los que está expuesta la institución familiar". Y entre los arduos desafíos que hoy debe afrontar la Iglesia está el la cultura individualista, tendente, a circunscribir el matrimonio y la familia en el mundo privado. Por tanto ?agregó el Papa? considero oportuno reanudar esta mañana algunas temáticas sobre las que me he detenido en encuentros precedentes, para reafirmar la enseñanza tradicional sobre la dimensión natural del matrimonio y de la familia. Al respecto el Papa recordó que el Magisterio eclesiástico y la legislación canónica contienen abundantes referencias a la índole natural del matrimonio. Ya el Concilio Vaticano II, en la Gaudium et spes, teniendo en cuenta que "Dios mismo es el autor del matrimonio, dotado de múltiples bienes y fines" (n. 48), afronta algunos problema de moralidad conyugal según "criterios objetivos, que tienen su fundamento en la naturaleza misma de la persona humana y de sus actos" (n. 51). A su vez ?dijo también el Papa? los dos Códigos que he promulgado, formulando la definición del matrimonio, afirman que por su misma índole "está ordenado al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos" (CIC, can. 1055; CCEO, can. 776 § 1). Y esta verdad, en el clima creado por una secularización cada vez más marcada del matrimonio y de la familia, no sólo se desatiente, sino que se al contesta abiertamente. Su Santidad explicó que se han acumulado numerosos equívocos en torno a la misma noción de "naturaleza". Sobre todo se ha olvidado el concepto metafísico, que es precisamente la fuente en que se basan los documentos de la Iglesia. Además se tiende a reducir lo que es específicamente humano al ámbito de la cultura, reivindicando a la persona una creatividad y actividad completamente autónomas en el ámbito tanto individual como social. Y en esta perspectivas, dijo el Papa, lo natural sería puro dato físico, biológico y sociológico, que puede manipularse mediante la técnica según los propios intereses. Después de recordar que en su encíclica Veritatis splendor (cf. nn. 46-50) subrayó la relevancia moral de esta doctrina, tan importante para el matrimonio y la familia, el Papa destacó que se puede buscar fácilmente en falsos espiritualismos una presunta confirmación de lo que es contrario a la realidad espiritual del vínculo matrimonial. Y destacó que cuando la Iglesia enseña que el matrimonio es una realidad natural, propone una verdad evidenciada por la razón para el bien de los esposos y de la sociedad, y confirmada por la relevación de nuestro Señor, que explícitamente pone en estrecha conexión la unión matrimonial con el "principio" (cf. Mt 19, 4-8) del que habla el libro del Génesis: "Los creó macho y hembra" (Gn 1, 27), y "los dos serán una sola carne" (Gn 2, 24). Sin embargo, el hecho de que el dato natural sea confirmado autoritativamente y elevado a sacramento por nuestro Señor no justifica en absoluto la tendencia, por desgracia hoy muy propagada, a ideologizar la noción del matrimonio -naturaleza, propiedad y finalidad esenciales-, reivindicando una concepción diversa y válida de parte de un creyente o de un no creyente, de un católico o de un no católico, como si el sacramento fuera una realidad sucesiva y extrínseca al dato natural y no el mismo dato natural, evidenciado por la razón, asumido y elevado por Cristo como signo y medio de salvación. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas, susceptible de configurarse según una pluralidad de modelos culturales. El hombre y la mujer encuentran en sí mismos la inclinación natural a unirse matrimonialmente. Pero el matrimonio, como bien precisa santo Tomás de Aquino, es natural no porque es "causado por necesidad por los principios naturales", sino en cuanto es una realidad "a la que inclina la naturaleza, pero que se realiza mediante el libre arbitrio" (Summa Theol. Suppl., q. 41, a. 1, in c.). Por tanto, es sumamente tergiversadora toda contraposición entre naturaleza y libertad, entre naturaleza y cultura. El Papa explicó también que al examinar la realidad histórica y actual de la familia, a menudo se tiende a enfatizar las diferencias, para relativizar la existencia misma de un designio natural sobre la unión entre el hombre y la mujer. En cambio, resulta más real constatar que, además de las dificultades, los límites y las desviaciones, en el hombre y en la mujer existe siempre una inclinación profunda de su ser, que no es fruto de su inventiva y que, en sus rasgos fundamentales, trasciende ampliamente las diversidades histórico-culturales. En
efecto, el único camino a través del cual puede manifestarse
la auténtica riqueza y la variedad de todo lo que es esencialmente
humano es la fidelidad a las exigencias de la propia naturaleza. También
en el matrimonio la deseada armonía entre diversidad de realizaciones
y unidad esencial no es sólo una suposición, sino que está
garantizada por la fidelidad vivida a las exigencias naturales de la persona.
Por lo demás, el cristiano sabe que puede contar para esto con
la fuerza de la gracia, capaz de sanar la naturaleza herida por el pecado. El ámbito del obrar de los esposos y, por tanto, de los derechos y deberes matrimoniales, es consiguiente al del ser, y encuentra en este último su verdadero fundamento. Así pues, de este modo el hombre y la mujer, en virtud del acto muy singular de la voluntad que es el consentimiento (cf. Código de derecho canónico, can. 1057, § 2; Código de cánones de las Iglesias orientales, can. 817, § 1), establecen entre sí libremente un vínculo prefigurado por su naturaleza, que constituye ahora para ambos un verdadero camino vocacional a través del cual deben vivir su personalidad como respuesta al plan divino. La ordenación a las finalidades naturales del matrimonio -el bien de los esposos y la generación y educación de la prole- está intrínsicamente presente en la masculinidad y en la feminidad. Esta índole teleológica ?recordó el Papa? es decisiva para comprender la dimensión natural de la unión. En este sentido, la índole natural del matrimonio se comprende mejor cuando no se separa de la familia. Matrimonio y familia son inseparables, porque la masculinidad y la feminidad de las personas casadas están constitutivamente abiertas al don de los hijos. Sin esta apertura ni siquiera podría existir un bien de los esposos digno de este nombre. También las propiedades esenciales, la unidad y la indisolubilidad, se inscriben en el ser mismo del matrimonio, dado que no son de ningún modo leyes extrínsecas a él. Sólo si se lo considera como unión que implica a la persona en la actuación de su estructura relacional natural, que sigue siendo esencialmente la misma durante toda su vida personal, el matrimonio puede situarse por encima de los cambios de la vida, de los esfuerzos e, incluso, de las crisis que atraviesa a menudo la libertad humana cuando vive sus compromisos. En cambio, si la unión matrimonial se considera basada únicamente en cualidades personales, intereses o atracciones, es evidente que ya no se manifiesta como una realidad natural, sino como una situación dependiente de la actual perseverancia de la voluntad en función de la persistencia de hechos y sentimientos contingentes. Ciertamente, el vínculo nace del consentimiento, es decir, de un acto de voluntad del hombre y de la mujer; pero este consentimiento actualiza una potencia ya existente en la naturaleza del hombre y de la mujer. Así, la misma fuerza indisoluble del vínculo se funda en el ser natural de la unión libremente establecida entre el hombre y la mujer. Además,
el Obispo de Roma se limitó a indicar las consecuencias de relieve
y actualidad particulares en el derecho matrimonial canónico. Así,
a la luz del matrimonio como realidad natural, dijo que se capta fácilmente
la índole natural de la capacidad para casarse: "Omnes possunt
matrimonium contrahere, qui iure non prohibentur" (Código
de derecho canónico, can. 1058; Código de cánones
de las Iglesias orientales, can. 778). Ninguna interpretación de
las normas sobre la incapacidad consensual (cf. Código de derecho
canónico, can. 1095; Código de cánones de las Iglesias
orientales, can. 818) sería justa si en la práctica no reconociera
este principio: "Ex intima hominis natura -afirma Cicerón-
haurienda est iuris disciplina (De Legibus, II). El mismo acto del consentimiento matrimonial se comprende mejor en relación con la dimensión natural de la unión. En efecto, este es el punto objetivo de referencia con respecto al cual la persona vive su inclinación natural. De aquí la normalidad y sencillez del verdadero consentimiento. Representar el consentimiento como adhesión a un esquema cultural o de ley positiva no es realista, y corre el riesgo de complicar inútilmente la comprobación de la validez del matrimonio. Se trata de ver si las personas, además de identificar la persona del otro, han captado verdaderamente la dimensión natural esencial de su matrimonio, que implica por exigencia intrínseca la fidelidad, la indisolubilidad, la paternidad y la maternidad potenciales, como bienes que integran una relación de justicia. Al
concluir su alocución, el Papa examinó brevemente la relación
entre la índole natural del matrimonio y su sacramentalidad, dado
que, a partir del Vaticano II, ha sido frecuente la tentativa de revitalizar
el aspecto sobrenatural del matrimonio incluso mediante propuestas teológicas,
pastorales y canónicas extrañas a la tradición, como
la de solicitar la fe como requisito para casarse. De
los siete sacramentos, el matrimonio, aunque es un "signum significans
et conferens gratiam", es el único que no se refiere a una
actividad específicamente orientada al conseguimiento de fines
directamente sobrenaturales. En efecto, el matrimonio tiene como fines,
no sólo principales sino también propios "indole sua
naturali", el bonum coniugum y la prolis generatio et educatio (cf.
Código de derecho canónico, can. 1055). El Pontífice se despidió de los prelados auditores, de los oficiales y de los abogados, invocando sobre su trabajo la particular protección de María Santísima, "espejo de la justicia", e impartiéndoles de corazón su Bendición Apostólica, extensiva a sus familiares y alumnos del estudio rotal.
El pasado 2 de febrero el cardenal Eduardo Martínez Somalo, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, presidió la misa por la Vida Consagrada. La Eucaristía contó con la presencia del Papa Juan Pablo II, quien durante la homilía destacó la importancia de la fidelidad a la propia vocación en la vida consagrada. "Ven,
Señor, a tu templo santo" (Antífona del Salmo responsorial). Su
Santidad también destacó que en la oración colecta
de esta liturgia habían pedido poder presentarse también
ellos al Señor "plenamente renovados en el espíritu",
conforme al modelo de Jesús, primogénito entre muchos hermanos.
"De modo particular vosotros, religiosos, religiosas y laicos consagrados,
estáis llamados a participar en este misterio del Salvador".
Es misterio de oblación, en el que se funden indisolublemente la
gloria y la cruz, según el carácter pascual propio de la
existencia cristiana. Es misterio de luz y de sufrimiento; misterio mariano,
en el que a la Madre, bendita junto con el Hijo, se le anuncia el martirio
del alma. Por tanto, añadió el Pontífice, su primer compromiso debe estar en la línea de la contemplación. Porque toda realidad de vida consagrada nace y se regenera a diario en la contemplación incesante del rostro de Cristo. La Iglesia misma toma impulso de la confrontación diaria con la inagotable belleza del rostro de Cristo, su Esposo. Y tras exhortar a los consagrados a no cansarse de meditar en la Sagrada Escritura y, sobre todo, en los santos Evangelios, para que se impriman en ellos los rasgos del Verbo encarnado, el Papa les pidió textualmente: "Volver a caminar desde Cristo, centro de todo proyecto personal y comunitario: este es vuestro compromiso. Queridos hermanos, encontradlo y contempladlo de modo muy especial en la Eucaristía, celebrada y adorada a diario, como fuente y culmen de la existencia y de la acción apostólica". "Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel" (Lc 2, 32). La vida consagrada está llamada a reflejar de modo singular la luz de Cristo. El Obispo de Roma dijo que al contemplarlos pensaba en la multitud de hombres y mujeres de todas las naciones, lenguas y culturas, consagrados a Cristo con los votos de pobreza, virginidad y obediencia. Y agregó que este pensamiento lo consuela, porque ellos son como una "levadura" de esperanza para la humanidad. Sons "sal" y "luz" para los hombres y las mujeres de hoy, que en su testimonio pueden vislumbrar el reino de Dios y el estilo de las "bienaventuranzas" evangélicas. Y se despidió pidiéndoles que sean luz y confortación para toda persona que encuentren. "Como candelas encendidas, arded del amor de Cristo. Consumaos por él, difundiendo por doquier el evangelio de su amor. Gracias a vuestro testimonio también los ojos de numerosos hombres y mujeres podrán ver la salvación presentada por Dios "ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel"".
"Me da mucha alegría acogeros en esta primera visita ad limina, desde que Albania ha recuperado, después de la dictadura comunista, su lugar entre las naciones libres y democráticas". El Santo Padre los saludó con gran afecto al darles su cordial bienvenida. Agradeció a monseñor Angelo Massafra, presidente de la Conferencia episcopal, por haber interpretado con sus palabras los sentimientos comunes. Y, además, envió un saludo y sus mejores deseos a monseñor Rrok Miridita, arzobispo de Durrës-Tirana, quien no pudo viajar a Roma por motivos de salud. Naturalmente el Pontífice saludó con particular afecto a los cuatro nuevos administradores apostólicos de Rreshen, Lezhe, Spe y Pulati-Bajze, cuyo nombramiento, después de la reorganización de las circunscripciones eclesiásticas, constituye un signo prometedor para la vida de todo el pueblo cristiano de Albania. Y recordó los contactos que mantuvo con su comunidad eclesial durante la visita pastoral del 25 de abril de 1993, así como en la ordenación de los primeros cuatro obispo albaneses, que tuvo lugar en aquella misma ocasión memorable. Por eso el pensamiento del Papa se dirigió especialmente a monseñor Frano Illia y a monseñor Robert Ashta, quienes volvieron a la casa del Padre después de una existencia vivida con valiente fidelidad al Evangelio. También recordó, la elevación a la púrpura del llorado cardenal Mikel Koliqi, testigo fiel de Cristo, quien, en su figura venerada, sintetizaba la historia de sufrimientos, persecuciones y esperanza indómita de los cristianos de su amada tierra. "El largo camino de la Iglesia católica en Albania ha conocido momentos de vitalidad prometedora y estaciones difíciles, en medio de obstáculos y persecuciones". Basta recordar la larga dominación turca que durante 450 años puso a dura prueba la fe de los católicos albaneses y, más cerca de nosotros, el medio siglo de dictadura comunista, que los obligó a vivir en las catacumbas. A veces se ha tenido la impresión de que la comunidad eclesial estaba destinada inevitablemente a desaparecer, pero la presencia misteriosa del Señor precisamente entonces sembraba las semillas de nuevos florecimientos y nuevos frutos. También
en Albania se ha realizado cuanto afirmaba Tertuliano: "La sangre
de los mártires es semilla de nuevos cristianos" (Apologeticum,
50, 13). Además, el Santo Padre saludó y dio las gracias a los sacerdotes, religiosos y religiosas procedentes en gran parte de Italia y Kosovo, así como también de Bosnia-Herzegovina, Croacia, Alemania, Austria, Eslovenia, Malta, India y Filipinas, que con su aportación pastoral, cultural y material cooperan eficazmente en la causa del Evangelio. "Después del largo invierno de las persecuciones, ha comenzado la estación de la esperanza". Y destacó que han sido construidas diversas iglesias y se han abierto numerosas casas religiosas, que constituyen vanguardias providenciales de evangelización y promoción humana. Han aumentado las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Se ha reabierto el seminario mayor interdiocesano de Scútari, que el 29 de junio de 1999 comenzó a dar sus frutos con las primeras cinco ordenaciones sacerdotales. Notable es también el compromiso social y educativo que ha llevado a la construcción de clínicas, poliambulatorios y escuelas para niños y jóvenes. No ha faltado la asistencia a los pobres, mediante la construcción de casas para los sin techo y la distribución de alimentos y vestidos. El
Pontífice constató que en este lapso de tiempo su Iglesia
ha recuperado su lugar en la vida de la nación. Desempeñó
un papel de pacificación durante los desórdenes y los enfrentamientos
fratricidas de 1997; mediante la Cáritas nacional y otras organizaciones
católicas no gubernativas actuó en favor de los refugiados
de Kosovo; realizó, además, significativas iniciativas,
como "La campaña de la paz", querida por los niños
de la zona de Zadrina de Lezha, y la "Aldea de la paz", construida
en Scútari por los religiosos de la Obra de Don Orione. Sin olvidar
tampoco el diálogo mantenido constantemente con las comunidades
ortodoxas y musulmanas. Por
otra parte, el Papa destacó que en esta nueva estación se
presentan algunas prioridades, de las que depende la cualidad del futuro
de sus comunidades. Y glosando su última carta apostólica
Novo millennio ineunte afirmó: "Hacer de la Iglesia la casa
y la escuela de la comunión: este es el gran desafío que
tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles
al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas
del mundo" (n. 43). También es de fundamental importancia la preparación del clero y el cuidado de la pastoral vocación, porque el futuro de una Iglesia depende en gran parte de su capacidad de proporcionar a cuantos están llamados al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada un bagaje espiritual, doctrinal y pastoral sólido y atento a los signos de los tiempos. Además de la formación del clero, de los religiosos y de los agentes pastorales, Juan Pablo II destacó que prestan una notable atención a los otros dos objetivos irrenunciables de la Iglesia del tercer milenio: la pastoral juvenil y la pastoral familiar. Por esta razón afirmó que es urgente preparar a las jóvenes generaciones para que construyan un futuro mejor en su país, venciendo la tentación de la emigración y la ilusión de éxitos fáciles que podrían conseguirse en el extranjero. Del mismo modo, es indispensable sostener moral y materialmente a las familias para que combatan los graves males que, por desagracia, afligen también a este país, como el aborto, la prostitución, la droga, el espíritu de venganza, la explotación de las mujeres y la violencia. Y tras recordar a sus amadísimos hermanos en el episcopado, que vasto es el campo de evangelización y promoción humana que se abre ante sus ojos, se despidió diciéndoles textualmente: "También a vosotros, como a los profetas enviados a anunciar la Palabra en ambientes difíciles y hostiles, el Resucitado sigue repitiéndoos: "Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Permaneceré con vosotros. No tengáis miedo". Fortalecidas por la fuerza de la cruz, vuestras Iglesias, pequeñas semillas en el inmenso campo de Dios, podrán llegar a ser árboles frondosos y ricos en frutos. Os acompañe con su protección materna la Madre del Señor, que, con su presencia y su oración, estuvo junto a los Apóstoles en el cenáculo. Haga fecundo todos vuestros proyectos apostólicos y prepare para el pueblo de Dios que se os ha confiado efusiones siempre nuevas del Espíritu. Que en la fatiga diaria de vuestro ministerio os conforte también la bendición apostólica, que os imparto de corazón a vosotros y a los fieles de la amada Albania, con un pensamiento particular por los enfermos, los jóvenes, las familias y cuantos están probados en el cuerpo y el en alma".
El Santo Padre Juan Pablo II reanudó el primer domingo de febrero sus visitas a las parroquias de su diócesis. En la primera del nuevo milenio, el Papa visitó la parroquia número 291 de las 335 con que cuenta la Ciudad Eterna. Se trata de la parroquia de san Alfonso María de Ligorio, una de las últimas iglesias construidas en la ciudad, cuyos fieles son, en su mayoría, obreros y artesanos. Estos fieles delegaron a los más de trescientos niños de la parroquia la tarea de brindar la bienvenida al Papa con una fiesta en la que no faltaron las banderas, los globos blancos y amarillos, y las flores. Al final de la misa, Juan Pablo II, en su encuentro con la comunidad, se dirigió de modo particular a los jóvenes de la parroquia, y con ellos recordó la Jornada Mundial de la Juventud del mes de agosto del año pasado. "Hoy ?dijo el Papa textualmente? la Jornada Mundial de la Juventud ha vuelto a la parroquia, para preparar una nueva Jornada Mundial, en Toronto, Canadá, en el año 2002". El Pontífice, que había llegado a las 9 y media de la mañana, recordó que tenía la alegría de realizar su primera visita pastoral a una parroquia de su diócesis después del extraordinario acontecimiento de gracia del gran Jubileo. De hecho, durante el año santo debió interrumpir las visitas a su diócesis para poder acoger a los más de 26 millones de peregrinos jubilares. El mensaje que les dejó a los parroquianos fue el mismo con el que clausuró el Jubileo, el pasado 6 de enero: "Remar mar adentro", recordando las palabras de su carta apostólica Novo millennio ineunte, que repetía el pasaje evangélico de la liturgia de ese domingo. El Obispo de Roma concluyó su homilía destacando que en este itinerario de fe, esperanza y caridad nos acompaña la Virgen santa, aurora luminosa y guía segura de nuestros pasos por los caminos del mundo y de la historia. "Imitémosla ?dijo? en la contemplación, meditando en nuestro corazón el misterio de Cristo (cf. Lc 2, 51). Sigámosla en la oración perseverante y concorde, en comunión con los Apóstoles y la entera comunidad eclesial (cf. Hch 1, 14). Acojamos su invitación a tener confianza en su Hijo: "Haced lo que él os diga" (Jn 2, 5). Y tú, María, Estrella del nuevo milenio, ora por nosotros".
Después de su visita a la parroquia romana de san Alfonso María de Ligorio, Juan Pablo II reanudó su encuentro con los fieles de todo el mundo que reunidos en la plaza de San Pedro a la hora del ángelus. En su alocución previa al rezo de la antífona mariana, Su Santidad lanzó un acuciante llamamiento a los cristianos y a la opinión pública para que promuevan una "sensibilización" contra las "muchas insidias que por desgracia amenazan a la vida". "Duc
in altum - Rema mar adentro" (Lc 5, 4) "Duc in altum --- Rema mar adentro". Esta invitación del Señor constituye la expresión clave, el "lema" de la carta apostólica Novo millennio ineunte - Al comienzo del nuevo milenio. "Como Sucesor de Pedro ?añadió el Papa? siento el deber de hacerme eco de estas palabras de Cristo dirigidas a toda la Iglesia". Cristo, que "es el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13, 8), impulsa a toda comunidad eclesial a "remar mar adentro", a encaminarse con esperanza hacia el nuevo milenio que se abre ante nosotros como un vasto océano en el que hay que aventurarse (cf. Novo millennio ineunte, 58). Su Santidad agregó que este es el momento favorable para un nuevo impulso espiritual y pastoral, no veleidoso, sino basado en la fuerte y profunda experiencia de gracia, vivida en el tiempo jubilar. También la Iglesia, después de haber revivido intensamente el misterio de la Encarnación con el jubileo, está llamada ahora a "remar mar adentro", para que Cristo llegue a los hombres y a los pueblos de todos los continentes. PALABRAS DESPUÉS DEL ÁNGELUS. Tras rezar la antífona mariana, Su Santidad recordó que ese domingo se celebraba en Italia la XXIII Jornada por la vida, cita de sensibilización sobre el valor de la vida humana y sobre las insidias que, por desgracia, la amenazan. Por eso dijo que se unía de buen grado a los obispos italianos, que en su mensaje han elegido como tema: Todo hijo es palabra, para recordar que todo hijo es palabra dicha a los padres, llamados a acogerla y comprenderla, y es palabra dirigida a la sociedad, a la que da su contribución y de la que espera ser ayudado en su desarrollo. Y mientras expresó su aprecio por quienes trabajan más directamente al servicio de los niños, los enfermos y los ancianos, saludó con afecto a los numerosos fieles de Roma que habían venido aquí, guiados por el cardenal vicario y por algunos obispos auxiliares. SALUDO EN ESPAÑOL: "Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, de modo particular a los grupos de las parroquias de San Lorenzo, San Andrés y El Esparragal de Murcia. Que Dios os bendiga en vuestra vida familiar y profesional y deis prueba de adhesión a Cristo y a su Iglesia".
El Santo Padre celebró esa mañana su tradicional audiencia general en el Aula Pablo VI del Vaticano ante la presencia de cuatro mil fieles de numerosos países. El tema de su catequesis (n. 37 del ciclo sobre la Iglesia) fue "La Iglesia, esposa del Cordero, ataviada para su esposo" (Ap 21, 1-13). Después de referirse al Antiguo Testamento en que se aludía a la ciudad santa con una imagen femenina, "la hija de Sión", y al Apocalipsis de Juan en que habla de la Jerusalén celestial "come una esposa ataviada para su esposo" (Ap 21, 2), el Papa dijo que el símbolo femenino esboza el rostro de la Iglesia en sus diversas fisionomías de novia, esposa y madre, destacando así una dimensión de amor y de fecundidad. Porque para la Iglesia ser amada por Cristo y amarlo con amor esponsal es un elemento constitutivo de su misterio. En la fuente hay un acto libre de amor que el Padre infunde a través de Cristo y el Espíritu Santo. Y
este amor ?añadió el Papa? plasma a la Iglesia, irradiándose
en todas las criaturas. Por eso se puede decir que la Iglesia es un signo
elevado entre los pueblos para testimoniar la intensidad del amor divino
revelado en Cristo, especialmente en el don que él ofrece de su
misma vida (cf. Jn 10, 11-15). Y glosando su carta apostólica Mulieris
dignitatem (n. 25), sobre la dignidad y la vocación de la mujer
con ocasión del año mariano de 1988, Juan Pablo II afirmó:
"Por medio de la Iglesia, todos los seres humanos, hombres y mujeres,
están llamados a ser la "esposa" de Cristo, redentor
del mundo". Queridos
hermanos y hermanas: Saludo
con afecto a los peregrinos de lengua española, en especial a los
grupos de las Parroquias de San Lorenzo, San Andrés y El Esparragal
de la diócesis de Cartagena, así como a los chilenos. A
todos os deseo que la peregrinación a la Tumba de San Pedro y el
encuentro con la Palabra de Dios sea fuente de abundantes gracias y bendiciones".
Defensa de la vida, de la familia y compromiso real y exigente para erradicar la lacra de la pobreza entre los niños. Estas fueron las reivindicaciones que presentó el 1 de febrero el arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede ante el Comité de las Naciones Unidas en Nueva York, que prepara una importante cumbre mundial sobre la infancia. El encuentro, que se celebrará en septiembre, tiene gran importancia, pues en él se redactará un documento en el que se revisará la Declaración Mundial sobre la Supervivencia, Protección y Desarrollo de los Niños, promulgada hace once años en la Cumbre Mundial para los Niños. Se trata de un argumento que la Iglesia sigue con sumo interés, por lo que monseñor Martino prometió una participación intensa y dinámica de su delegación, tanto en la fase preparatoria como en la celebración de la cumbre. "LA CARIDAD NO TIENE EN CUENTA EL MAL RECIBIDO". TEMA DEL MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA DEL AÑO 2001. El
próximo 9 de febrero, será presentado en la Sala de Prensa
de la Santa Sede, el Mensaje del Papa Juan Pablo II para la Cuaresma del
Año 2001, que tendrá como tema "La caridad no tiene
en cuenta el mal recibido", tomado de la primera carta de San Pablo
a los Corintios.
Recordamos a nuestros oyentes que el tema escogido por el Santo Padre para la intención misional de este mes de febrero es: "Para que la familia, acogiendo el Evangelio, sea instrumento de evangelización y ayude así a hacer de la humanidad una verdadera familia de pueblos". Mientras la intención general para el apostolado de la oración es: "Para que nunca más los niños estén obligados a participar en conflictos armados, sino para que liberados del odio y de la violencia, puedan vivir serenamente su niñez en la alegría de la amistad en la familia, en la escuela y en la sociedad".
El
miércoles 21 de febrero a las 10'30" tendrá lugar en
la Plaza de San Pedro el consistorio más grande en lo que va del
Pontificado del Papa Juan Pablo II. La ceremonia que se llevará a cabo el día 21 de febrero es una Liturgia de la Palabra, seguida de una Profesión de Fe. Durante el acto, los nuevos cardenales renuevan su fidelidad a la Iglesia y reciben de manos del Papa Juan Pablo II la birreta cardenalicia. Siguiendo la tradición, cada cardenal será nombrado titular de una parroquia en Roma.
El presidente formuló su propuesta al encontrarse el 29 de enero en Taipei con el cardenal Jan Schotte, secretario general del Sínodo de los Obispos, quien visitó la isla del 23 al 29 de enero. En el encuentro, el mandatario taiwanés expresó la esperanza de que las relaciones entre Taiwán y el Vaticano se refuercen, especialmente en el campo de la defensa de los derechos humanos y de la libertad religiosa. A continuación, renovó al Papa la invitación, ya formulada en julio del año pasado, pocos meses después de su elección como presidente de Taiwán. El gobierno y la población de la isla, dijo el presidente Chen, consideran muy valiosas las relaciones con la Santa Sede, y añadió textualmente que "el Papa es bienvenido aquí para anunciar el Evangelio". El presidente Chen también manifestó su profunda gratitud a la Iglesia católica por la contribución que ofrece en la sociedad taiwanesa, especialmente en los campos de la educación, sanidad y caridad. La Iglesia cuenta en este país con 50 escuelas y 15 hospitales. Por su parte, el cardenal belga se hizo portavoz de la estima del Papa por la población de Taiwán, y alabó los esfuerzos de este país por garantizar la defensa de los derechos humanos. El purpurado también constató que "Taiwán comprende que la libertad de religión es uno de los derechos humanos fundamentales". Recordamos que el cardenal Schotte visitó el país chino para participar en un Congreso sobre el tema "Nuevo siglo, nueva Evangelización", organizado por la Iglesia local en Kaohsiung. El purpurado, que en su juventud estudió el chino y la cultura china, explicó que la Iglesia está "siempre en misión" para anunciar la fe a los no cristianos. Y por eso insistió en la responsabilidad que en estos momentos tiene la Iglesia de Taiwán de anunciar a Jesucristo en la China continental y de ser puente entre la Iglesia en China y la Iglesia universal. Los católicos en la isla son apenas 300.000, de una población de 22 millones de habitantes.
La fecha no es oficial, pero el Papa ya lo anunció públicamente el 25 de enero pasado, explicando que sigue las huellas de San Pablo para promover la unidad de los cristianos, representados en ese país por grandes Iglesias orientales. Por su parte, el obispo católico-armenio de Aleppo, Boutros Marayati se refirió a las esperanzas que genera la visita del Pontífice en esta entrevista al diario "Avvenire" de la Conferencia episcopal italiana. En esta tierra islámica los cristianos constituyen el 10 por ciento de la población pero divididos en numerosas Iglesias, comunidades cristianas y ritos. Según monseñor Boutros Marayati, la iglesia católica en Siria espera con la visita del Papa una recuperación de su papel en la difusión del cristianismo. Porque este es el país de los primeros cristianos. Además de Damasco, cabe destacar las localidades de San Simeón Estilita, Sergiopolis, Maalula y Saydnaya, donde todavía se habla el arameo, y muchos otros lugares abandonados en todo el Oriente. De modo que la visita del Sucesor de Pedro los ayudará a permanecer en esta tierra y a redescubrir sus raíces cristianas. Monseñor Boutros Marayati declaró también que su Iglesia ha recibido del Jubileo una oportunidad especial de colaboración ecuménica. Y entre los ejemplos cita la semana de oración por la unidad de los cristianos, durante la cual han vivido un encuentro con los jóvenes de las diversas Iglesias de Aleppo. Se ha tratado de un encuentro que adquiere especial valor si se refieren a una ciudad donde los 160.000 cristianos, un décimo de la población, resultan divididos en once ritos diferentes (seis católicos, cuatro ortodoxos y uno protestante).
La Ley entrará en vigor a partir del 22 de febrero. El texto, que sustituye la Ley redactada en 1929 por el Papa Pío XI, fue firmado por Juan Pablo II el pasado 26 de noviembre. Con esta iniciativa, el Obispo de Roma, tal como se explica en la introducción del texto, ha querido responder "a la necesidad de dar forma sistemática y orgánica a los cambios introducidos en el ordenamiento jurídico del Estado de la Ciudad del Vaticano", durante el siglo que acaba de terminar. Asimismo se aclara en la introducción que este documento tiene el objetivo de garantizar "la libertad de la Sede apostólica" y asegurar "la independencia real y visible del Romano Pontífice en el ejercicio de su misión en el mundo". El nuevo texto de la Ley Fundamental ha sido redactado por una Comisión jurídica creada con este motivo específico que ha mantenido 14 sesiones de trabajo durante diez meses, desde febrero hasta noviembre del año 2000. El documento comienza declarando en el artículo 1 que el Papa, "soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano tiene la plenitud de poderes legislativo, ejecutivo y judicial". A él también le corresponde la representación de las relaciones internacionales que ejerce por medio de la Secretaría de Estado. A continuación, se describen en la Constitución los órganos encargados de ejercer los poderes del Estado. Monseñor Celestino Migliore, subsecretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, miembro de la Comisión que ha redactado este texto explicó, en declaraciones a nuestra emisora, que el documento no es tanto una nueva Constitución o Ley, sino más bien una "actualización de la Ley Fundamental", que fue promulgada con motivo de los Pactos lateranenses que reconocieron la personalidad jurídica internacional del Vaticano, tras la anexión de los territorios pontificios por Italia. Las novedades, según monseñor Migliore, están en la distinción en la administración del poder legislativo y el ejecutivo. "El legislativo es confiado establemente de manera delegada y colegial a una Comisión de cardenales nombrados por cinco años por el Papa". Mientras "el poder ejecutivo es confiado por el Papa al cardenal presidente de la Comisión, coadyuvado de un secretario general". De este modo, se ha abolido el cargo de Gobernador, que se encontraba vacante desde 1952. Por
lo que se refiere al poder judicial, ha aclarado el prelado, el Papa lo
delega de manera vicaria a los tribunales civiles del Estado, que habían
sido reformados por Juan Pablo II a finales de la década de los
ochenta.
Juan Pablo II desea que el centenario de la evangelización de Ruanda sirva para zanjar la reconciliación de este país africano que en 1994 experimentó uno de los genocidios más sangrientos del siglo XX. En efecto, con motivo del primer siglo de la llegada del Evangelio a ese país, el Santo Padre ha escrito una carta en latín en la que nombra al cardenal francés Roger Etchegaray, presidente del Comité central del gran Jubileo del año 200, su enviado especial a las celebraciones, que culminarán el próximo 8 de febrero en la capital, Kigali. En su carta, el Santo Padre formula votos para que este centenario sirva como una llamada de conciencia para los cristianos ruandeses a fin de que asuman un compromiso más fervoroso en la práctica religiosa, una fe más firme y propósitos más duraderos, teniendo como modelo a los primeros evangelizadores. Recordamos que Ruanda vivió uno de los genocidios más violentos de la historia en 1994, a causa de la represión ejercida por el ejército contra la población tutsi. Las víctimas fueron más de un millón. También la Iglesia pagó un elevado precio de sangre: murieron tres obispos, 123 sacerdotes (de los cuales 109 diocesanos), y más de 300 religiosas. DOS NUEVOS VICARIATOS APOSTÓLICOS EN COLOMBIA. El 2 de febrero el Santo Padre elevó la Prefectura Apostólica de Leticia (en Colombia) al rango de Vicariato Apostólico, con la misma denominación y configuración territorial. Este nuevo vicariato apostólico, encomendado a la diócesis de Santa Rosa de Osos, tiene una superficie di 121 mil k2 con una población de casi 60 mil habitantes, de los cuales 20 mil en la ciudad de Leticia. El Vicariato se encuentra al sudeste del país, en la frontera con Perú y Brasil, en la región amazónica. Los habitantes de esta región pertenecen a 24 grupos étnicos además de las poblaciones inmigradas de los países vecinos. Los católicos son en la actualidad 57 mil, y cuentan con 22 sacerdotes, 35 religiosas y 10 seminaristas mayores, además de 12 parroquias, de las cuales 10 administradas por el clero diocesano y dos por los frailes capuchinos. Además, también en Colombia, el Pontífice aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Tibú, presentada por Mons. José de Jesús Quintero Díaz, en conformidad con el canon 401 § 2 del Código de Derecho Canónico, nombrándolo primer Vicario Apostólico de Leticia y asignándole la sede titular episcopal de Bulla. Asimismo, el Santo Padre elevó la Prefectura Apostólica colombiana de San Andrés y Providencia al rango de Vicariato Apostólico, con la misma denominación y configuración territorial. Se trata de una medida que responde a la urgencia de revitalizar la acción pastoral para afrontar con mayor decisión una evangelización sistemática e integral y favorecer las vocaciones sacerdotales locales. Este nuevo vicariato apostólico ha sido erigido mediante la elevación de la homónima Prefectura Apostólica, erigida en 1946 y encomendada a los padres capuchinos. Su extensión es de 52 k2 y está formado por tres grandes islas: la de San Andrés, Providencia y Catalina y varios islotes. Su población es de 84 mil habitantes, de los cuales el 60 % son católicos. El personal religioso está compuesto por 9 sacerdotes (4 Capuchinos, 4 nativos incardinados al servicio de la Prefectura, y un capellán militar), 2 diáconos permanentes y 26 religiosas. Las parroquias son 8, de las cuales 6 en San Andrés y 2 en Providencia. Igualmente el Sumo Pontífice nombró primer Vicario Apostólico de San Andrés y Providencia a Mons. Eulises González Sánchez, hasta ahora párroco de la Catedral de Girardota, asignándole la sede titular episcopal de Case mediane.
NOTA DE PRENSA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA. Al término de su Asamblea episcopal, celebrada en Lima el pasado 31 de enero, los obispos de Perú hicieron la siguiente declaración: 1 - Expresamos nuestra gratitud al Papa Juan Pablo II, por el reconocimiento que hace a la Iglesia en el Perú con el nombramiento de un nuevo Cardenal, hermano nuestro en el Episcopado, Monseñor Juan Luis Cipriani Thorne. 2 - Manifestamos nuestra adhesión al Santo Padre y nuestra solidaridad con el nuevo Cardenal. Y recordamos que es el Espíritu Santo quien dirige y guía a la Iglesia Universal, a través de los diferentes dones y servicios para el bien de todos.
La Iglesia local de Senigallia, ciudad natal del Papa Pío IX, recibió con alegría las reliquias del nuevo beato. Durante la semana en que las reliquias permanecerán en Senigallia se desarrollarán en la ciudad italiana diversos actos conmemorativos. Las reliquias del Papa -beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre pasado-, llegaron de Roma a la iglesia del Porto y desde allí fueron trasladadas en procesión hasta la Iglesia de la Magdalena, donde tendrán lugar todas las actividades. En su homilía, el Obispo local, Monseñor Giuseppe Orlandoni, señaló que el arribo de las reliquias, es "un acontecimiento fuertemente deseado por nosotros" y recalcó que el recordado Papa Beato durante su largo pontificado laboró incansablemente por el crecimiento de la Iglesia en circunstancias históricas muy difíciles. Durante la semana se celebraron diversas conferencias sobre la vida y obra del recordado Pontífice. Entre ellas cabe resaltar las del Obispo Auxiliar de Roma, Monseñor Armando Brambilla y la del postulador de la causa del Papa Pío IX, Burrero Gherardini. Asimismo, el miércoles 7, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Monseñor José Saraiva Martins, inauguró un monumento a Pío IX. Las reliquias, luego de su permanencia en Senigallia, se llevarán a Tolentino, Loreto, Volterra, Asís y Pontecorvo.
El miércoles 7 de febrero, el director de la Escuela Social Juan XXIII en Costa Rica, el padre Claudio María Solano Cerdas, presentó la conferencia "La Doctrina Social de la Iglesia y la Solidaridad" en el Auditorio de la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, en Lima, Perú. El evento fue dirigido a sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicos, y tuvo como fin la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia ante las graves exigencias que plantea la situación por la que atraviesa el país. Considerado como uno de los más enérgicos propulsores y difusores de la Doctrina Social de la Iglesia en América Latina, el padre Solano Cerdas es fundador de asociaciones e institutos vinculados al entorno laboral y social. Entre estos institutos, se encuentran la Asociación de Pro Justicia Social y Paz, el Instituto de Formación Integral Mixto y de Capacitación Técnica, el Centro Nacional de Capacitación Laboral, entre otros. Además, ha sido Director de la Caja Costarricense de Seguro Social, y desde 1984, es Miembro de la Junta Directiva de esta Institución que es la responsable y rectora de la salud y seguridad social en el país. Por último, en 1997 fundó la Universidad Juan Pablo II en Costa Rica, y fue el inspirador y primer responsable de la Primera Semana Social de Costa Rica, realizada en el 2000.
"Nunca subestiméis el poder de Dios", recordó recientemente monseñor Raymond J. Boland, Obispo de Kansas City-St. Joseph, a un grupo de laicos que participan activamente del Programa de formación de líderes laicos de oración, que lleva ya cuatro años de acción en la diócesis. El prelado, manifestando su satisfacción por la importante tarea que llevan a cabo, especialmente con personas pobres y enfermas, en las cárceles y hospitales, recordó a los presentes que "la oración es una conversación con Dios, y una conversación no es una calle en solo sentido". "Ustedes también escuchan, y probablemente esa escucha es más importante. Y escuchando serán más creyentes y crecerán espiritualmente", añadió Monseñor Boland, quien destacó la dimensión "revivificadora" de la oración: "Por eso ?dijo? las personas que dirigen la oración deben estar en contacto con Dios".
Del 16 al 17 de marzo se llevará a cabo en la ciudad de Monterrey, México, el III Congreso Nacional de la Familia. En esta ocasión, el acontecimiento se realizará bajo el lema "La Familia pilar de la esperanza". La ceremonia de inauguración contará con la presencia del Arzobispo de Monterrey, el cardenal Adolfo Suárez Rivera, así como del presidente del pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios del matrimonio y la familia, monseñor Angelo Scola. Entre los diversos temas sobre los que se reflexionará durante el congreso están "Como enseñar a los hijos a distinguir entre el bien y el mal"; "El amor y el matrimonio"; "El sentido del sufrimiento y la muerte en la familia" y "El papel de la familia ayer y hoy". MODELOS
DE VIDA CRISTIANA 09
DE FEBRERO: SANTA APOLONIA 10
DE FEBRERO: SANTA ESCOLASTICA 11
DE FEBRERO: NUESTRA SEÑORA DE LOURDES 13 DE FEBRERO: SAN PABLO LOC, VIETNAMITA (SANTO DE LA SEMANA) 14
DE FEBRERO: SAN CIRILO Y SAN METODIO 15
DE FEBRERO: SAN CLAUDIO DE LA COLOMBIERE 13
FEBRERO: SAN PABLO LÊ VAN LÔC MEDITACIÓN.
Programa
Hispanoamericano: P. Pedro Rodríguez González - Responsable
Este
Noticiario Nº 143 - III AÑO (Semana del 02 al 08 de febrero
2001) fue cerrado en la Ciudad del Vaticano el Jueves 08 de febrero de
2001 a las 12.30 PM. |